En México es relativamente facil encontrar un lugar donde poder comer tacos, ya que se trata de la comida más típica del país. Pero entre miles de restaurantes, encontramos una taberna clandestina que está completamente oculta. Al ser un lugar secreto su entrada no se corresponde con lo que vas a encontrarte en su interior.

El diseño de la entrada es similar al de una despensa, sin ninguna decoración estrambótica ni nada que llame la atención pero detrás de esta despensa, comienza una noche de aventura en Jules Speakeasy Cocktail Bar.
El encargado del diseño interior de este restaurante es el arquitecto franco-mexicano, Emmanuel Picault (fundador de Chic by Accident), junto con el arquitecto francés, Ludwig Godefroy. En la fase inicial del diseño, los arquitectos no sabían donde iban a plasmar su proyecto, podría ser desde un lugar subterráneo, una cueva o incluso una antecámara. Pero finalmente, se decidieron por un sótano en una cantina mexicana.

El espacio existente no era nada más que lo que cabe esperar de un sótano, tubos amortizados, agua sucia, un tanque de agua y un montón de vigas. Picault Godefroy redefinió el sótano ruinoso comenzando con una entrada sorpresa para los invitados. El refrigerador de almacenamiento en frío se transformó en la nueva entrada de la taberna clandestina (la despensa). Después, los invitados atraviesan una serie de escaleras de madera y llegan a la zona principal que es un espacio oscuro lleno de elegantes acabados metálicos, una barra blanca salpicada, mesas de salón con grandes calaveras blancas en su interior y un techo piramidal único.

Con este concepto de clandestinidad lo se crea un sentimiento en los clientes de exclusividad y aventura, ya que no todo el mundo puede encontrar el lugar. Se establece una especie de members ship para evitar que llegue el main stream; y que por otro lado todo el mundo sienta el deseo de ir.


























































